viernes, 18 de octubre de 2013

El triclinium, espacio de encuentro y celebración

Triclinium de la Villa Ariadna, Stabia, Italia

Para los ricos aristócratas romanos el entretenimiento de amigos y clientes a la hora de la cena se convirtió en el principal foco de vida social. El triclinium o comedor donde se celebraban los banquetes se estableció como elemento indispensable para mostrar el status social y el nivel de bienestar del propietario. La decoración de la habitación, la provisión de los alimentos más exóticos, la calidad de las vajillas y recipientes para servir la comida y la cantidad de esclavos que atendían a los invitados, además de la oferta de entretenimiento durante la cena se alzaban como expresión de la riqueza y elegancia del dominus que invitaba.
Recreación de Triclinium en el Museo Arqueológico de Munich

Los triclinia elaborados como espacio de representación para recrear la vista e impresionar  acogían decoraciones pictóricas en los muros, techos abovedados o artesonados, y suelos de mosaico diseñados, a veces, para delimitar la ubicación de los lechos, en las zonas más visibles. 


Mosaico de Adonis en el triclinium de la Villa de materno en Carranque

Estas lujosas estancias podían estar sostenidas por columnas, protegidas por cristales o piedra especular, calentadas por hipocausto, o cubiertas con casetones que podían ser móviles y dejar caer sobre los invitados agradables sorpresas, como perfumes o flores. 
En las casa con peristilo, el triclinium se organizaba como un amplio espacio abierto hacia él, ocupando una posición central dentro del recinto ajardinado.

Triclinium de la Casa de Neptuno y Anfítrite, Herculano
En las casas o villas más grandes se podían encontrar triclinios de verano o invierno, emplazados en distintos lugar según la orientación de la casa. Algunas casas albergan espacios con dos o tres  lechos de obra sobre los que se disponían colchones para comodidad de los comensales. El arquitecto Vitruvio da consejos sobre la ubicación de estas habitaciones:
“Los triclinios de primavera y de otoño se orientarán hacia el este, pues, al estar expuestos directamente hacia la luz del sol que inicia su periplo hacia occidente, se consigue que mantengan una temperatura agradable, durante el tiempo cuya utilización es imprescindible. Hacia el norte se orientarán los triclinios de verano, pues tal orientación no resulta tan calurosa como las otras durante el solsticio, al estar en el punto puesto al curso del sol; por ello permanecen muy frescas, lo que proporciona un agradable bienestar”. (VI, 4)  
En muchas casas, sobre todo, en Pompeya se han encontrado triclinios en los jardines, protegidos por una pérgola, un toldo o un tejadillo, y normalmente, frente a una fuente.
“En la cabecera del hipódromo está el stibadium de blanquísimo mármol, cubierto por una pérgola que está sostenida por cuatro columnas de mármol caristio. Debajo del stibadium el agua sale a chorros, casi como expulsada por los que están sentados encima; el agua se recoge en un canal y pasa a rellenar una pila de fino mármol, regulada de modo invisible para que esté siempre llena y nunca se desborde. Las viandas de mayor peso, si las hay, se apoyan en el borde de la pila, mientras que las más ligeras se llevan flotando en barquitos o aves simuladas. Enfrente hay una fuente que lanza y recoge el agua mediante un juego de cañerías que primero la echa hacia arriba y luego la traga abajo para volver a elevarla después.” (Plinio)

La disposición del comedor tradicional romano consistía  en tres lechos alrededor de una mesa donde los esclavos dejaban la comida que traían en bandejas. Los lechos de obra solían tener el lado hacia la mesa más elevado para facilitar la postura. La colocación de los invitados seguía un orden jerárquico muy estricto. Los invitados se tendían en oblicuo en el lecho, con el codo izquierdo apoyado sobre un cojín, y la mano derecha libre para comer. Se les lavaba los pies al entrar y se quitaban el calzado durante la cena. Algunos vestían un traje más ligero para la cena llamada synthesis. Ya en el imperio se impuso un lecho en forma de media luna, stibadium, en el que cabían alrededor de siete personas.

Stibadium del Canopo de Villa Adriana, Tívoli, Italia
En la villa de Materno en Carranque, se puede ver en el triclinium el mosaico de Adonis y una exedra en la cabecera de la sala.


Exedra del triclinium de la Villa de Materno, Carranque

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada